Inteligencia Artificial en educación

Los centros escolares están cada vez más capacitados para trabajar con big data. Interpretar datos puede ayudar a tomar decisiones más objetivas en relación a las necesidades de aprendizaje de los alumnos. Los datos pueden emplearse para predecir resultados, diseñar intervenciones o adaptaciones curriculares fundamentadas, e incluso acometer nuevas estrategias para garantizar o mejorar el éxito del aprendiz. Aprovechar estas analíticas resulta ser clave en los nuevos escenarios educativos del siglo XXI.

Personalización de aprendizaje
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Los resultados del Termómetro arrojan una clara tendencia a considerar que la labor del docente no será sustituida por la Inteligencia Artificial (IA). En un estudio publicado por McKinsey Global Institute, diferentes expertos analizaron el papel de la IA en diversos ámbitos, entre ellos el educativo. De las diferentes conclusiones, podemos extraer los aspectos destacados en relación al futuro de la IA en la Educación. Una de ellas versa sobre el rol del docente en la introducción de esta tecnología en los procesos característicos de una institución educativa. Se señala que con el empleo de la IA los docentes podrán evitar tareas administrativas que requieren mucho tiempo, como supervisar y responder preguntas de rutina. Pero a su vez, se pone énfasis en el mantenimiento de las labores de orientación y acompañamiento, a la que el maestro podrá dedicar más tiempo, y en las que la IA nunca podrá sustituirle.

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