Aulas inclusivas: Centro Padre Piquer

Aulas inclusivas: Centro Padre Piquer

“Padre Piquer es un centro con presencia de estudiantes de 27 nacionalidades, lenguas y culturas diferentes. Esta heterogeneidad obliga a plantear nuevos modelos pedagógicos que permitan una atención individualizada para la mejora del rendimiento escolar y la reducción, tanto del absentismo como del fracaso escolar” (Ángel Serrano, Director).


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Una escuela focalizada en la atención a la diversidad y la personalización

El centro de formación Padre Piquer con más de 1.100 estudiantes, propiedad de la Compañía de Jesús y de la Fundación Montemadrid, destaca por ser una escuela innovadora que fomenta la educación inclusiva e intercultural.

Está situado en el Barrio de La Ventilla, en el distrito de Tetuán (Madrid), una zona que se caracteriza por el realojamiento de población, la llegada de oleadas de población inmigrante y la presencia de familias de renta media-baja.

Debido a la naturaleza de su proyecto educativo y a las condiciones del entorno, los elementos claves de su proyecto residen en una educación basada en la escuela inclusiva (aprendizaje cooperativo y posibilidad de realizar diversas tareas de forma paralela en el aula), y la integración de todo el alumnado en el sistema educativo.

Veamos una ejemplificación de su modelo educativo aplicado a la etapa de Secundaria.

Aulas Cooperativas Multitarea: aprendizaje colaborativo y multimedia

cooperativo

El proyecto educativo de las “Aulas Cooperativas Multitarea: aprendizaje colaborativo y multimedia” surge en el curso 2003/2004 en 1º de la Educación Secundaria Obligatoria (ESO) a partir de la reflexión sobre la complejidad de atender a la diversidad de alumnos y alumnas en el centro; la inquietud del profesorado ante los retos educativos que se plantean; y la transición entre primaria y secundaria.

Se presenta como una propuesta metodológica pedagógica y multimedia distinta que se apoya en los principios de la escuela inclusiva tratando de favorecer los dos elementos que se recogen en su propia denominación: el aprendizaje cooperativo y la posibilidad de realizar distintas tareas en el aula.

Las áreas curriculares implicadas son los denominados ámbitos (en lugar de asignaturas) Socio-Lingüístico (sociales, lengua e inglés) y Científico-Tecnológico (ciencias, matemáticas y tecnología), que trabajan con metodología de aprendizaje cooperativo y para ello se emplean Guías de Aprendizaje diseñadas a medida, con recursos multimedia, y producidas por el personal docente del centro. Este trabajo por ámbitos lo realizan tres o cuatro profesores/as que desarrollan su actividad docente a la vez, y de forma cooperativa. De esta forma, el aprendizaje es dinámico y global.

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Las demás áreas (Plástica, Educación Física, Música, Religión y Francés) han ido, poco a poco, incorporando actividades que potencian también el trabajo cooperativo y el aprovechamiento de los recursos del aula (biblioteca, recursos multimedia, entre otros).

Por otro lado, las aulas son espacios que permiten la posibilidad de agrupamientos flexibles, el respeto de los diferentes ritmos de aprendizaje y la interacción cooperativa del alumnado y de éstos con el profesorado. Las aulas se configuran para favorecer un clima acogedor mediante un espacio abierto sin barreras interiores, que permite un fácil acceso a diferentes recursos multimedia y didácticos que se encuentran dentro del aula, por ejemplo: ordenadores, proyector o biblioteca.

El trabajo cooperativo basado en proyectos se compatibiliza con el trabajo en equipo, el trabajo individual y las exposiciones con material multimedia.

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Ver vídeo: http://www.padrepiquer.es/images/videos/videoacm

La orientación y tutoría individualizada es clave para la integración del alumno/a. El tutor pasa muchas horas con su grupo, más allá de la hora de tutoría o de la asignatura que imparte, lo que estrecha la relación personal. Un mejor conocimiento de cada alumno/a permite detectar de forma precoz las dificultades de aprendizaje y que se respete el ritmo de aprendizaje de cada uno. Y es que esta metodología pedagógica es clave el papel del profesor/a que rompe con la labor docente tradicional facilitando claves para el desarrollo personal y la adquisición de diferentes técnicas y estrategias para el estudio. Para ello, el equipo de profesores recibe una formación continua y asume un nuevo rol en el aula que permite una mayor interacción con los/as estudiantes.

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Resultados y reconocimiento

En el Centro de Formación Padre Piquer, su meta final es fomentar actitudes favorables para el éxito académico pero también para el éxito personal y social.

La mejora de los resultados académicos por encima de la media de centros educativos con similares contextos, así como la disminución del absentismo escolar, avalan la relevancia de esta propuesta pedagógica en consonancia con la realidad educativa y social del barrio.

Gracias a la iniciativa “Aulas cooperativas multitarea”, el centro ha sido reconocido como Escuela Changemaker por la Red internacional Ashoka, al valorar su compromiso en educar niños, niñas y jóvenes como agentes activos de cambio y con habilidades y voluntad para mejorar el mundo.

Este mismo proyecto fue reconocido con el Premio de Investigación y Educación de la Revista Expansión a la Innovación Educativa, en el año 2011.

Para saber más:

 

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