Reinventar los exámenes: ¿Cómo y cuándo deben evaluarse las competencias?

Reinventar los exámenes: ¿Cómo y cuándo deben evaluarse las competencias?

"Un sistema basado en competencias requiere cambios de paradigma tanto en el cómo como en el cuándo se evalúa el dominio de los estudiantes".


WISE Education

El siguiente artículo ha sido escrito originalmente para WISE ed.review. Para leer el artículo original en inglés, haga clic aquí. Sigue la actualidad de WISE en @WISE_es.

Este artículo es parte de una serie desarrollada alrededor del siguiente tema de debate: ¿Qué alternativas existen a las pruebas estandarizadas? (parte 1 de 4).

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Julia Freeland
Investigadora – Equipo de Educación, Instituto Clayton Christensen

 

 

Todos podemos recordar el ciclo de emociones presentes cuando nos examinamos: los esfuerzos por intentar retener todo en la cabeza, presentarse al examen y, en su caso recibir la nota unos días más tarde, cuando ya estamos inmersos en otra materia. Probablemente las notas obtenidas nos hayan comunicado qué sabíamos el día de la prueba. Pero la oportunidad de retroceder y aprender aquello que nos falta raramente se presenta.

La educación basada en competencias ofrece una filosofía alternativa acerca de cuándo y en qué condiciones deben los estudiantes examinarse y pasar a nuevos materiales. En los modelos basados en competencias, los estudiantes progresan basándose en el dominio adquirido. Una visión diferente de la evaluación se sitúa en el punto de apoyo de los enfoques basados en la competencia: los estudiantes solo pasan a materiales nuevos o más difíciles cuando pueden demostrar que han alcanzado las competencias y conceptos más básicos. Así, estos a menudo avanzarán a ritmos diferentes, y a veces siguiendo trayectorias distintas. Significa también que un sistema basado en competencias requiere cambios de paradigma tanto en el cómo como en el cuándo se evalúa el dominio de los estudiantes.

¿Cómo se evalúa el dominio en los estudiantes?

Los centros de formación secundaria basados en competencias de los Estados Unidos utilizan una diversidad de modalidades para evaluar a los estudiantes. Algunos de estos enfoques se utilizan en el Estado de New Hampshire, en los Estados Unidos, donde se ha dispuesto que todos los centros de formación secundaria calculen los créditos en términos más de competencias que de tiempo. Ciertas escuelas, como Sanborn Regional High School, continúan utilizando los exámenes de bolígrafo y papel, pero con una diferencia clave: ofrecen «recuperación sin penalizaciones» para los estudiantes que puntúen por debajo del 80%. Así, los estudiantes no suspenden; más bien vuelven a estudiar el material hasta que puedan realizar de nuevo pruebas para demostrar dominio.

Otros centros basados en competencias, especialmente los que utilizan currículos de aprendizaje mixtos, por ejemplo North Country Charter Academy, confían mucho en la evaluación en línea. En dichos centros, los estudiantes participan principalmente en un currículo en línea autopautado y reciben asistencia presencial de profesores según la necesiten. Como tal, la escuela confía mucho en las evaluaciones en línea para calibrar las lagunas en la comprensión del estudiante y determinar cuándo está listo cada estudiante para pasar al siguiente tema o módulo en línea.

Y todavía existen otros modelos basados en competencias, como en el caso de Next Charter School, en los que el dominio se evalúa a través de proyectos del estudiante y no en pruebas de bolígrafo y papel o pruebas en línea realizadas al final de una lección o unidad. Por ejemplo, los estudiantes de ciencias sociales probablemente deban redactar una carta dirigida al presidente Obama proponiéndole estrategias de políticas de asuntos exteriores. Seguramente la carta tendrá que incluir un contexto histórico sobre estrategias de política exterior del pasado, una propuesta de acción y un razonamiento y justificación que apoye la elección de la acción propuesta como la mejor de las opciones. Para evaluar dichos proyectos, según las competencias y no según el tiempo, la escuela incorpora soportes adicionales y oportunidades para volver a estudiar el material. En el trayecto hacia proyectos finales como el que acabamos de mencionar, el profesorado utiliza diversos métodos de evaluación formativa; por ejemplo, pequeños cuestionarios o preguntas menos formales, para calibrar el progreso de los estudiantes hacia el dominio de diversas competencias, además de la disponibilidad para el proyecto final. De este modo es posible garantizar que no se evalúa a los estudiantes hasta que se les ve preparados, y no de acuerdo con un plan prefijado que no tiene en cuenta si han adquirido o no dicho dominio. Además, si un estudiante no consigue demostrar dominio en un proyecto final, cuenta con la opción de revisarlo o de continuar avanzando y diseñar un proyecto nuevo para resolver la cuestión de la competencia o competencias que no consiguió superar.

No solo las escuelas diseñan sistemas y procesos para evaluar el dominio y el desarrollo de forma continuada, sino que cada vez en mayor medida, incorporan evaluaciones de desempeño en sus currículos. Las evaluaciones de desempeño son pruebas cuyo objeto es evaluar las capacidades del estudiante para demostrar competencias en diversas disciplinas y se centran en la «aplicación» de competencias en lugar de centrarse en la mera memorización de hechos. Por ejemplo, es posible que un estudiante pueda contestar a preguntas de respuesta múltiple en una prueba de matemáticas, pero con la evaluación de desempeño se pondrá a prueba su capacidad para calcular el cambio en dólares y centavos en el contexto de una compraventa.

Ciertas escuelas, Sanborn por ejemplo, diseñan tareas de desempeño que pueden administrarse mediante los exámenes tradicionales de bolígrafo y papel, pero ponen a prueba conceptos en el contexto de ejemplos del mundo real. Otras escuelas han incorporado la evaluación basada en el desempeño en proyectos como el de la carta dirigida al Presidente ya mencionada, por medio de la cual se espera de los estudiantes que apliquen su conocimiento de la historia de los Estados Unidos y de política exterior, en una redacción argumentada que tiene como contexto el mundo real. Y está también el caso de MC2 y otras escuelas, en las que se requiere de los estudiantes la defensa de su aprendizaje ante un tribunal docente, de un modo muy semejante a como los doctorandos defienden sus tesis frente un tribunal de miembros del cuerpo académico.

¿Cúando se evalúa a los estudiantes?

Variar la evaluación para crear un modelo basado en competencias requiere, además de nuevos métodos para probar el dominio del estudiante, oportunidades más flexibles y a demanda para que los estudiantes puedan examinarse. Sin variar fundamentalmente el plan de evaluación para que los estudiantes puedan examinarse cuando estén listos, y brindándoles la oportunidad de repasar el material que no dominan, las escuelas no podrán alcanzar un modelo verdaderamente basado en competencias.

La evaluación a demanda representa un reto, ya que se ponen en entredicho los enfoques tradicionales de las escuelas para verificar el aprendizaje del estudiante con arreglo a un calendario académico predefinido. Las escuelas deben reconsiderar su calendario y planificar adoptando una perspectiva bastante más individualizada, si se proponen evaluar al estudiante cuando éste esté listo para ello, y no en un día y a una hora ya determinados. Centros de menores dimensiones pueden conseguir evaluar a los estudiantes según sea necesario en cada momento. Pero ampliar semejante sistema requiere la adopción de nuevas plataformas tecnológicas. Dichas plataformas tendrán que seguir el progreso del estudiante, ayudar a calcular en qué momento estará listo el estudiante para la evaluación y, en algunos casos, proporcionar ítems de evaluación apropiados a demanda. Sin tales capacidades, seguir el progreso de cada estudiante y el plan de evaluación individual apropiado, puede resultar una tarea abrumadora para cualquier educador.

Los sistemas de rendición de cuentas de los gobiernos, por ejemplo los exámenes anuales, también plantean obstáculos para la creación de sistemas de evaluación a demanda. Para poder cuadrar estos regímenes jerárquicos de rendición de cuentas – en sentido descendente – y poder lograr sistemas de aprendizaje cada vez más personalizados, las pruebas nacionales o estatales deberán administrarse con arreglo a un plan más flexible.

Si quieren tener una visión más completa del modo en que 13 escuelas pasan al aprendizaje basado en competencias en New Hampshire (Estados Unidos), vean: From policy to practice: How competency-based education is evolving in New Hampshire

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