Un Movimiento Maker solidario en época de pandemia mundial

Maker Covid Un Movimiento Maker solidario en época de pandemia mundial

Makerspace de la Universidad de Taylor en Malasia fabricando material sanitario.

Durante el confinamiento y debido sobre todo a la escasez de material sanitario, numerosas iniciativas maker han contribuido desde la fabricación digital.


La pandemia ha conllevado en el ámbito educativo la construcción de nuevos escenarios de aprendizaje. Al papel central que han adoptado ingenieros, médicos, enfermeros, así como otras profesiones esenciales, hay que sumar el rol del docente, que ha sido clave durante el confinamiento. La situación provocada por los estados de alarma, ha supuesto grandes cambios e innovaciones en la educación. Han sido múltiples los proyectos e iniciativas que han surgido con el fin de paliar la crisis educativa a la que se ha visto sometido el mundo. Y gracias a las TIC, ha sido posible hacer frente a la crisis no sólo educativa sino sanitaria. La COVID-19 provocó la interrupción de las cadenas de suministros de mascarillas y otros productos de protección individual. Entre todas las iniciativas cabe destacar las realizadas por la comunidad Maker.

Durante el confinamiento y debido a la escasez de material sanitario, fundaciones como Maker Faire se han sumado a la fabricación de protección personal (EPI), respiradores y otros artículos clínicos, a través de la impresión en 3D, la costura y otras herramientas.

Maker Covid

La Fundación de la educación “Maker Faire”, fue fundada en 2006, tras el lanzamiento de la revista Make un año antes por su creador Dale Dougherty. Se trataba inicialmente de una especie de feria que reunía a todos aquellos interesados por la tecnología, mecánica, artesanía, costura y la fabricación en general. Se dio lugar así a un espacio en el que comenzar a experimentar, construir y compartir con el resto de la comunidad. A medida que fue creciendo este proyecto, su fundador avanzó en el desarrollo de propuestas educativos como programas STEM  (Science, Technology, Engineering and Maths) en los centros educativos.

Cuando hablamos de Movimiento Maker, nos referimos a una corriente que ya lleva varios años existiendo. Pero la situación actual la ha ubicado como un agente que podía ser esencial en un momento de pandemia, haciendo que las comunidades maker tengan un papel activo en el apoyo de la superación de la crisis, desde iniciativas orientadas a la fabricación digital de material. La comunidad maker ha estado en todo momento conectada a través de las redes sociales, y se ha caracterizado en esta crisis, principalmente, por crear material sanitario de forma altruista.

Los enfoques maker, desde la perspectiva educativa, suponen una forma de entender que se aprende a lo largo de toda la vida, que se aprende haciendo y construyendo, y nacen de vertientes filosóficas vinculadas con el movimiento “Do It Yourself” (DIY). Fomentan la configuración de sociedades cuyos ciudadanos son proactivos y asumen el protagonismo en la resolución de problemas que aunque parten de ellos mismos, ofrecen soluciones que pueden ser extrapolables a otras situaciones. El pensamiento de aprender haciendo junto a un aprendizaje colaborativo, son dos de los factores que permiten a los siguientes proyectos ofrecer un apoyo determinante en un momento histórico como el de la pandemia por COVID 19.

En España, la comunidad de voluntarios maker creó en marzo de 2020 la iniciativa coronavirus makers. Componiendo así la mayor red de exporte en tecnología abierta y gratuita. El objetivo principal de ésta ha sido la creación de materiales de emergencia durante el periodo de pandemia. Han sumado un total de 20 proyectos I+D en la lucha contra el virus, desarrollando así, respiradores, aplicaciones tecnológicas para la gestión de los productos, mascarillas, gafas de protección, batas quirúrgicas, etc. Todo ello haciendo uso de herramientas como impresoras 3D y otras tecnologías. Esta labor también fue emprendida en Ciudad de México. Estudiantes, profesores y expertos todos ellos componen esta comunidad que ha logrado mitigar la escasez de equipos sanitarios individuales de protección, durante el periodo de crisis.

En el caso de Italia, otro de los países fuertemente afectado por el virus, concretamente en el Hospital de Chiari en Brecia. El editor de un periódico local en asociación con el fundador de FabLab, Massimo Temporello y una red de empresas que cuentan con tecnología 3D, optaron por contribuir en la fabricación de válvulas para los respiradores. Se dotó al hospital de su propia impresora 3D y en tan sólo seis horas lograron producir la pieza para un respirador, salvando así una vida más.

La comunidad maker en Latinoamérica también se ha sumado a la realización de diseños de código abierto compartidos a nivel global. En México, concretamente en la región de Zacatecas, el Tecnológico de Monterrey Campus, consiguieron aumentar el número de impresoras 3D y cortadoras láser. Y en tan sólo un mes lograron repartir un total de 150 equipos de protección en los municipios de dicha región.

En la región de América del Norte, concretamente en Canadá, la experiencia se ha desarrollado en el Hospital del Distrito de Perth y Smith Falls en Ontario. Convirtiendo un respirador de un paciente en una máquina para nueve pacientes, seleccionando a enfermos que tenían un tamaño y capacidad pulmonar similar. En EE. UU., un doctor en Texas compartió las instrucciones para desplegar un filtro de aire doméstico 2200 Elite Allergen de 3 metros colocándolo entre tela y tela fabricando un total de 60 mascarillas.

Pasando al continente africano, el coronavirus llegó más tarde pero actualmente ha aumentado bastante sus cifras de casos. En Kenia con el objetivo de paliar los efectos de la pandemia, han optado por una iniciativa para detectar, aislar y gestionar los casos de contagio. Los jóvenes han desarrollado una aplicación de envío de mensajes automatizados a la población recordándoles la importancia de lavarse las manos, usar la mascarilla y mantener la distancia social. Entre los servicios que ofrece esta herramienta se encuentra el asesoramiento a los afectados por la COVID-19. La integración de jóvenes con ideas innovadoras junto a los trabajadores sanitarios que se encuentran en primera línea ha sido esencial para el lanzamiento de ideas innovadoras como estas.

En el caso de Sudán, un médico mostró a través de redes sociales, cómo fabricar un respirador haciendo uso de los tubos de un estetoscopio. En el vídeo compartido mostraba cómo se fabricaba un respirador retirando del estetoscopio la parte inferior y los auriculares, y conectando el tubo inferior a una fuente de oxígeno. Así se consigue que los auriculares funcionen como divisor para dirigirlo a los pacientes.

Maker Covid

En el caso de Asia, Malasia junto el Fablab de Vietnam y Guam Makerspace, han contribuido a paliar las necesidades y movilizar recursos desde un enfoque maker. Malasia ha destacado por dos iniciativas, Me.reka y Biji-biji. Dos plataformas cuyo objetivo es dar una solución, en este caso eminentemente educativa, durante la crisis provocada por el virus. Me.reka ofrece un espacio educativo innovador con herramientas y tecnología, para la fabricación y el desarrollo del concepto aprender haciendo. Utiliza métodos de enseñanza altamente colaborativos haciendo que estudiantes y profesionales logren aprender a dar soluciones a problemas complejos y globales, creando e innovando. Reúne a estudiantes, expertos, comunidades y fabricantes y los conecta para construir soluciones sostenibles, En este caso respondiendo a las necesidades planteadas durante la pandemia. Por otro lado, la iniciativa Biji-biji, bastante parecida, tiene como objetivo dar también soluciones innovadoras a los problemas que se plantean en la sociedad fomentando la creatividad y haciendo uso de las nuevas tecnologías impulsadas siempre por la comunidad.

La comunidad maker ha demostrado que los problemas mundiales han requerido de modelos descentralizados de producción. La comunidad ha logrado crear, diseñar y compartir de manera abierta sus avances, innovaciones y recursos, logrando que un problema a nivel global, tuviera una solución local. A los expertos y técnicos se han sumado empresas, fabricantes y productores. La pandemia y correspondiente crisis mundial ha conllevado un cambio de paradigma. Las comunidades digitales con acceso a tecnologías, herramientas y talento han logrado innovar, creando la necesidad de compartir recursos y afianzar el trabajo colaborativo. La educación informal, segmento en el que se ubica originalmente el movimiento maker, es uno de los enfoques de aprendizaje de mayor impacto observados desde las posibilidades de generar dinámicas significativas para el aprendiz. La resolución de problemas es la estrategia elemental, y la conexión con el entorno inmediato del que aprende es total. Dos postulados que aseguran experiencias de aprendizaje memorables, y forman ciudadanos activos en las sociedades en las que se desenvuelven.

VN:D [1.9.22_1171]
Rating: 5.0/5 (1 vote cast)
Un Movimiento Maker solidario en época de pandemia mundial, 5.0 out of 5 based on 1 rating


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *