La competencia lectora en entornos digitales

El Informe PISA de 2018 centró la atención en la competencia lectora en entornos digitales, ha sido el área prioritaria. Según recuerda el marco teórico de la prueba, en 1997 se empezó a hablar de dedicar una evaluación PISA a la competencia lectora y entonces solo el 1,7% de la población mundial utilizaba internet, pero en 2014 la tasa global era ya del 40,4%. Por lo tanto, parece que la lectura en la actualidad debería ser muy diferente a la que se practicaba veinte años atrás. Pero existe controversia en torno a la introducción de este enfoque en las etapas en las que se produce la adquisición y afianzamiento de la lectura. El uso de pantallas en estas edades se ha llegado a asociar, desde algunos estudios, con que lastra el desarrollo cognitivo.

Lectura digital
80.7%
No 19.3%

Los resultados del Termómetro demuestran que existe una clara tendencia a considerar que la lectoescritura digital no lastra el desarrollo cognitivo (80,7%). Por lo tanto, beneficia la adquisición de esta competencia básica elemental en edades tempranas. En el otro lado de la balanza, sólo un 19,3% manifiesta que estos medios no son beneficiosos para este cometido.

En este sentido, El Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe (CERLALC) en su Dosier de Lectura Digital en la Primera Infancia recoge algunas evidencias que nos llevan a comprender el impacto de las TIC en esa franja de edad. Concretamente, la investigadora y autora de varios libros y artículos sobre la educación, entre ellos, Educar en el asombro y Educar en la realidad, Catherine L´Ecuyer, realiza una revisión de las recomendaciones de diferentes asociaciones pediátricas en el uso de medio digitales en la primera infancia.

Las conclusiones parece que difieren de la opinión generalizada en cuanto al beneficio de estos medios en esas edades. La autora cita a la Sociedad Canadiense de Pediatría que resume con claridad sus conclusiones en relación a este hecho, “ningún estudio apoya la introducción de las tecnologías en la infancia”.

A la luz de la literatura académica disponible, la misma Sociedad Canadiense de Pediatría presenta una serie de recomendaciones:

Limitar el tiempo de uso de medios digitales para los niños de menos de 5 años:

  • Evitar la exposición a las pantallas para los niños de menos de 2 años.
  • Menos de una hora al día para los niños de entre 2 y 5 años.
  • Evitar la exposición a las pantallas una hora antes de ir a la cama.
  • Evitar la exposición pasiva a las pantallas en los parvularios.
  • Concretar tiempos libres de pantalla durante las comidas y durante el tiempo de lectura.

 

Atenuar los riesgos asociados con el consumo de medios digitales:

  • Controlar el contenido y estar, en la medida de lo posible, con el niño mientras está expuesto a las pantallas.
  • Dar prioridad a contenidos educativos y adaptados a la edad de cada niño.
  • Adoptar estrategias educativas para la autorregulación, la calma y el establecimiento de límites.

 

Estar atento a la utilización de las pantallas:

  • Tener un plan (no improvisar) con respecto al uso de las pantallas en el hogar.
  • Ayudar a los niños a reconocer y cuestionar los mensajes publicitarios, los estereotipos y otros contenidos problemáticos.
  • Recordar que demasiado tiempo dedicado a las pantallas deriva en oportunidades perdidas de aprendizaje (los niños no aprenden a través de la pantalla en esas edades).
  • Recordar que ningún estudio apoya la introducción de las tecnologías en la infancia.

 

Los adultos deberían dar el ejemplo con un buen uso de las pantallas:

  • Sustituir el tiempo de pantalla por actividades sanas, como la lectura, el juego exterior y las actividades creativas.
  • Apagar los dispositivos en casa durante los momentos en familia.
  • Apagar las pantallas mientras no se usan, evitar dejar la televisión “siempre puesta”.

 

Fuente: https://cerlalc.org/

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