Reto 12: La Competencia Digital Docente en entornos vulnerables

Centrar la atención en la competencia digital docente nos lleva irremediablemente a tener que repensar acerca de las competencias que requerirán adquirir los aprendices de docentes para desenvolverse en la sociedad del siglo XXI. Una sociedad, que Manuel Castells define como “sociedad red”, redes de comunicación digitalizada en todos los aspectos de la vida, la política, la economía y las relaciones personales. El espacio público de la comunicación no solo es a través de los medios de comunicación, sino también y cada vez más determinado porlos “internautas” que son capaces de procesar, almacenar y transmitir información sin restricciones de distancia, tiempo ni volumen. El prosumidor, en suma, adquiere cada vez más un papel predominante en esta “sociedad del conocimiento en red”.

Además, el autor manifiesta en una entrevista de la Fundación Gabriel García Márquez (Gabo) que “Hoy en este planeta de 7.600 millones de personas, más o menos, hay 7.000 millones de números de teléfonos móviles. Prácticamente, si descontamos a los niños menores de 3 años que hoy no tienen su número personal, el planeta está conectado. Internet cuenta con 4.000 millones de usuarios en este momento, con desigualdad en los servicios, y crece rápidamente. Cuando mi generación desaparezca de la escena, internet será universal”.

Centrándonos en el ámbito educativo, no asistimos a enfoques novedosos sobre los que no hayamos oído hablar antes. Sin ir más lejos, Isaac Asimov predijo en los años 80 con alta precisión, la influencia de internet en las nuevas formas de aprender, esas formas novedosas a las que César Coll denomina “nueva ecología del aprendizaje”.

 

Lamentablemente las políticas de las dos últimas décadas en torno a la incorporación de “las tecnologías de información y comunicación” a los procesos de enseñanza-aprendizaje en las instituciones educativas, según Larry Cuban, han fracasado. Las intenciones políticas, en este sentido, no han dado los frutos esperados en la práctica. Estamos hablando de modelos “top – down” de implementación de tecnología en las escuelas. Quedó patente que, desde esta estrategia de incorporación, las TIC no son TAC (Tecnologías de Aprendizaje y Conocimiento): no funcionan como herramientas al servicio de una propuesta de aprendizaje. Se podría afirmar que el enfoque correcto tiene que ver con una adaptación que requiere de una capacitación en nuevas competencias (conocimientos, habilidades y destrezas), porque los nuevos escenarios que generan estas tecnologías, definitivamente plantean desafíos hasta ahora no planteados por desconocidos.

En esta línea surgen iniciativas como The European Framework for the Digital Competence of Educators (DigCompEdu) de la Comisión Europa. Como adelantábamos, el contexto del siglo XXI obliga a la profesión docente a enfrentarse a demandas cambiantes, que requieren de un conjunto de competencias a las que podríamos denominar “novedosas” en el mundo académico, y sobre todo, más sofisticadas que antes. La ubicuidad de los dispositivos y aplicaciones digitales, el inminente desarrollo de las identidades digitales de los jóvenes y no tan jóvenes, la sobreexposición a un fenómeno creciente como la Inteligencia Artificial (robótica, deep learning, machine learning etc.), entre otras, requieren que los educadores desarrollen su competencia digital en sentido amplio, para disponer de una didáctica óptima para formar a las nuevas generaciones que tendrán que desenvolverse en estos contextos altamente digitalizados, repletos de incertidumbre y en un ecosistema cultural digital todavía por desarrollar.

Por lo tanto, DigCompEdu es, además de un documento científico, una propuesta compartida entre los países europeos que describe lo que significa para la comunidad educativa ser digitalmente competente (y siempre en el marco de lo que es ser ciudadanos digitalmente competentes). Como marco de referencia general para apoyar el desarrollo de competencias digitales específicas para educadores, está dirigido las comunidades docentes de todos los niveles educativos, desde la primera infancia hasta la educación superior y de adultos, incluida la formación/capacitación vocacional, necesidades especiales y contextos de aprendizaje no formal.

 

DigCompEdu

Aterrizando en la práctica del marco, para fomentar su adopción, los niveles de competencia pueden ser asignados a los niveles utilizados por el Marco Común Europeo de Referencia para las Lenguas (CEFR).

  • Los Novatos (A1)han tenido muy poco contacto con herramientas digitales y necesitan orientación para ampliar su repertorio.
  • Los Exploradores (A2)han comenzado a utilizar herramientas digitales, aunque sin seguir todavía estrategias comprensivas o consistentes. Los exploradores necesitan inspiración para expandir sus competencias.
  • Los Integradores (B1)experimentan con herramientas digitales para una variedad de propósitos, tratando de entender qué estrategias digitales funcionan mejor en función del contexto.
  • Los Expertos (B2)utilizan una gama de herramientas digitales con confianza, de manera creativa y critica, con el fin de mejorar sus prácticas. Amplían continuamente su repertorio de prácticas.
  • Los Líderes (C1)se basan en un amplio repertorio de estrategias digitales flexibles, completas y eficaces. Son una fuente de inspiración para otros.
  • Los Pioneros (C2)cuestionan las prácticas digitales y pedagógicas contemporáneas, de las que ellos mismos son líderes. Lideran la innovación y son un modelo a seguir para los profesores más jóvenes.

 

Como indicamos, se dispone también del European Digital Competence Framework for Citizens (DigComp), como paraguas competencial esencial para la era digital, donde el reto esencial es que todo ciudadano europeo sea “digitalmente capaz” de acceder a las nuevas oportunidades para aprender, trabajar, crear y participar activamente en todos los ámbitos de la vida en sociedad (profesional, cívico y personal).

DigComp se centra en las personas: el documento no se enfoca en dispositivos o software, sino que busca apoyar el uso seguro, crítico y responsable de los instrumentos, recursos, objetos, herramientas, entornos digitales… por parte de los ciudadanos. El marco ofrece una descripción completa de los conocimientos, habilidades y actitudes que las personas necesitan en 5 áreas clave.

DigCompEdu

Abordar un análisis de este segmento vinculado con el perfil de la comunidad educativa docente y los marcos que definen su actuación, es de suma necesidad teniendo en cuenta la premisa fundamental de la intervención socioeducativa de la Fundación Profuturo: “un programa de educación digital que tiene como objetivo mejorar la calidad educativa, a través de herramientas digitales, en entornos vulnerables y lo hace con una estrategia doble: por un lado mejora la formación del docente a nivel tecno-pedagógico y a la vez promueve el aprendizaje significativo del estudiante, a partir de experiencias de aprendizaje digitales motivadoras.”