Reto 13: La Competencia Matemática y la ciencia del dato

El Informe sobre el desarrollo mundial 2018: Aprender para hacer realidad la promesa de la educación del Banco Mundial sostiene que, sin aprendizaje, la educación no podrá ser el factor determinante para poner fin a la pobreza extrema, generar oportunidades y promover la prosperidad compartida. Incluso después de asistir a la escuela durante varios años, millones de niños no saben leer, escribir ni hacer operaciones matemáticas básicas. 

OCDE señala en PISA 2021 Mathematics: A Broadener Perspective que para la mayoría de los países, las competencias matemáticas inicialmente abarcaban habilidades de aritméticas básicas, incluyendo sumar, restar, multiplicar y dividir números enteros, decimales y fracciones; porcentajes computacionales; y calcular el área y el volumen de formas geométricas simples. En los últimos tiempos, este perspectiva ha ido cambiando: la digitalización de muchos aspectos de la vida, la ubicuidad de los datos para tomar decisiones personales relacionadas con la salud y las inversiones, así como las principales decisiones sociales para abordar la problemática del cambio climático, los impuestos, la deuda gubernamental, el crecimiento de la población, la propagación de la pandemias y las enfermedades y la economía global, han remodelado lo que significa ser matemáticamente competente.

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En este sentido, Jo Boaler, profesora de educación matemática en la Universidad de Stanford, señala que existen diversas barreras que complican la inclusión de asignaturas como la ciencia de datos en el currículo. “Los maestros no han sido capacitados en ciencia de datos. Por otra parte, los institutos y las universidades tienden a pensar que solo el cálculo es importante y que todos los caminos deberían conducir allí”, lamenta. “Por eso es tan importante la creación de conciencia”.

Por otro lado, en el informe “Aportes para la Enseñanza de la Matemática de OREALC/UNESCO Santiago”, se resalta que existe un amplio consenso que ratifica al docente como actor vinculante más importante en el logro de aprendizajes del estudiante. En las cuatro áreas pedagógicas que cubre la evaluación TERCE (Lectura, Escritura, Matemática y Ciencias Naturales), se aportan orientaciones que permiten a los docentes ajustar sus prácticas pedagógicas en el aula. En el caso de la Matemática, propone propuestas didácticas para los docentes sobre los conocimientos, destrezas, capacidades, habilidades, principios, valores y actitudes necesarios para que los estudiantes de la región aprendan a desarrollar su potencial, hagan frente a situaciones, tomen decisiones utilizando la información disponible y resuelvan problemas, aspectos claves que los habilitan para la inserción en la sociedad del conocimiento.

Definitivamente, nos encontramos ante una situación en la que el profesor empieza a desempeñar un papel crucial en la medición del desarrollo de la competencia matemática. La didáctica de las matemáticas y las herramientas o recursos que pueden apoyarla, supondrán el eje central de este reto. Por lo tanto, el Observatorio en esta nueva ocasión, pone foco en la importancia de promover el dominio de la competencia matemática desde la perspectiva docente. Estar preparado para ser un ciudadano hábil en el lenguaje matemático, y desarrollar la capacidad de leer el mundo desde el lenguaje lógicomatemático, parece que se han convertido en premisas fundamentales para garantizar el éxito del desarrollo educativo de un individuo.