Reto 14: Lifelong Learning y la Competencia Profesional Docente

La consultora McKinsey, en uno de sus primeros informes sobre el estado de la educación a escala global, “Cómo hicieron los sistemas educativos con mejor desempeño del mundo para alcanzar sus objetivo” fue tajante y clara en unas conclusiones que nacen del análisis de los 25 sistemas educativos más avanzados en aquel momento, corría el año 2007: “el nivel educativo de un país depende de la formación, motivación y aprendizaje permanente de sus profesores.”.

El estudio analizó qué tienen en común estos sistemas con alto desempeño, y cuáles eran las herramientas que empleaban para mejorar los resultados de sus alumnos. Después del estudio, terminaron resaltando tres aspectos fundamentales: 

  1. conseguir a las personas más aptas para ejercer la docencia, 
  2. desarrollarlas hasta convertirlas en instructores eficientes, y 
  3. garantizar que el sistema sea capaz de brindar la mejor instrucción posible a todos los niños.

 

Desde entonces, no ha hecho más que crecer el argumentario que sitúa al docente como el eslabón fundamental para colocar definitivamente al alumno en el centro del proceso de aprendizaje. No asistíamos a una novedad para la ciencia de la educación, expertos de extendida experiencia en la investigación vinculada con el cambio y la mejora en las escuelas, Michael Fullan y Andy Hargraves, ya habían ubicado el foco en el papel que desempeña el docente en el ecosistema que rige el funcionamiento de un sistema educativo. No obstante, que la conclusión estuviera respaldada por una de las consultoras de mayor prestigio a nivel global, reforzaba el argumento en torno a la importancia del docente en el diseño y la estructuración de una experiencia de aprendizaje observada desde una perspectiva integral. Experiencia que deben enfrentar los alumnos con el objetivo de desarrollar las habilidades y competencias necesarias, para desenvolverse en una sociedad que se impregnaba cada vez más por la incertidumbre que propiciaban unos avances vinculados con el auge y el desarrollo exponencial del ámbito de la tecnología.

Reto 14

En esta misma línea venía trabajando un organismo internacional como OCDE. Desde su informe TALIS (Teaching and Learning International Survey) ofrece la primera comparación internacional sobre las condiciones de enseñanza y aprendizaje, aportando ideas innovadoras acerca de algunos de los factores que pueden explicar las diferencias en los resultados de aprendizaje reveladas por el Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos (PISA) de la misma entidad. En resumen, TALIS tiene como objetivo ayudar a que los países analicen y desarrollen políticas para que la profesión del educador sea más atractiva y eficaz. Algunas de las conclusiones de su última versión concerniente al año 2018 tienen que ver con:

  • Mejorar la formación inicial docente y ofrecer mayor apoyo a profesores noveles.
  • Incrementar la formación para la atención a la diversidad, y generar oportunidades para el aprendizaje entre iguales. 
  • Elevar la disponibilidad de personal de apoyo docente, reducir la ratio de alumnos por aula y renovar el cuerpo durante la próxima década.
  • Aumentar la formación vinculada con la competencia digital docente.

 

Por otro lado, como ya adelantamos, uno de las pruebas de mayor envergadura en el ámbito de la educación orientada al aprendiz es el informe PISA (Programme for International Student Assessment), que ya introdujimos en el párrafo anterior. Un estudio que tiene por objeto evaluar hasta qué punto los alumnos cercanos al final de la educación obligatoria, han adquirido algunos de los conocimientos y habilidades necesarios para la participación plena en la sociedad del saber. PISA saca a relucir aquellos países que han alcanzado un buen rendimiento y, al mismo tiempo, un reparto equitativo de oportunidades de aprendizaje, ayudando así a establecer metas ambiciosas para otros países. Un termómetro cuyos resultados, en cierta medida, vinculan directamente con el desempeño docente.

Finalmente, y no por ello menos importante, todos los movimientos anteriores parece que desembocan  en la creación por parte de la Comisión Europea del Marco Europeo para la competencia digital del profesorado (DigCompEdu), un marco de actuación docente que, aunque posee un claro énfasis en poner de manifiesto que vivimos en una sociedad cada vez más mediada por la tecnología, plantea la adquisición de una serie de competencias docentes elementales que se tornan fundamentales en los nuevos escenarios educativos del siglo XXI.

Profuturo, desde su experiencia en la implementación de experiencias educativas innovadoras y digitales en entornos vulnerables, se propone con este reto observar las tendencias en relación a la situación de los diseños de esquemas de actuación pedagógica y competencial, que se están tomando como referencia en las regiones en las que tiene presencia.