Reto 5: La personalización del aprendizaje

Todos, en algún momento, hemos oído hablar del aprendizaje personalizado. Un enfoque que consiste en prestar especial atención a los conocimientos previos, las necesidades, las capacidades y las percepciones de los estudiantes durante los procesos de enseñanza y aprendizaje. De hecho, no  podemos  aprender  algo  bien  si  no hemos comprendido primero qué pertinencia tiene y cómo puede aplicarse a nuestra situación personal.

Pero, ¿qué pasaría si fuera un ordenador quien supiera todo esto sobre el aprendiz? Cuando llevamos la personalización al ámbito tecnológico, indudablemente queda ubicada en el marco de la inteligencia artificial. Dentro de esta, no podemos dejar de prestar atención a una de sus tendencias más interesantes: el Deep Learning. Una forma de aprendizaje diseñada para las máquinas, que pretende emular la forma en la que el ser humano asimila los conocimientos, replicando en sus algoritmos una estructura similar a la de las conexiones neuronales del cerebro.

Optimizar los enfoques pedagógicos mediados por TIC con Deep Learning empieza a dejar de sonar descabellado. Nos encontraríamos ante una propuesta de aprendizaje adaptada al rendimiento y capacidades de cada aprendiz. Éste recibiría los contenidos en función de sus características personales. El alumno, definitivamente, pasaría a protagonizar su propio aprendizaje, y el docente sería la figura que le acompaña en un proceso de autodescubrimiento liderado por sí mismo.

En entornos de especial dificultad, estas propuestas se tornan imprescindibles. Las altas ratios y la escasez de medios para prestar a cada alumno la atención educativa que merece nos invitan a considerar este enfoque como crucial en la carrera por mejorar la calidad de la educación, contribuyendo así al ODS 4 de Naciones Unidas.