Reto 8: La educación en áreas geográficas remotas

Educación en áreas remotas

La educación como arma de justicia social, empieza por pretender facilitar el acceso y garantizar el derecho básico a una educación digna, hasta en el lugar más recóndito del planeta. El reto que nos atañe tiene que ver con el papel que juega la tecnología como facilitadora de la universalización de la educación en las regiones más desconectadas, de una sociedad que vive en una era caracterizada por una globalización profunda.

Iniciativas que se suman a la labor de resolver la cuestión del acceso a una educacion de calidad, serán abordadas durante este Reto en el Observatorio ProFuturo. Los entornos rurales, son escenarios privilegiados para poner en marcha pedagogías activas como el modelo de aprendizaje de Montessori, basado en el principio de un entorno preparado con herramientas y experiencias que los aprendices emplearán con libertad, empujados por su curiosidad, creando sus propios métodos, y siendo guiados por docentes y padres. La pedagogía de la acción de Dewey, trabajando desde proyectos absolutamente conectados con la realidad del entorno de la escuela, o las Comunidades de Aprendizaje descritas por Ramón Flecha y Lídia Puigvert, incorporando a los diversos agentes sociales a las propuestas educativas de la institución.

El potencial de la tecnología en estos entornos, a priori, parece alto. Además, la brecha de acceso a internet, tiene que ver con un crecimiento exponencial de oportunidades para los jóvenes y no tan jóvenes. Propuestas como el Plan CEIBAL, recogen diversas experiencias que demuestran la existencia de transferencia de la competencia digital desde la escuela al seno familiar, representado por diversos emprendimientos digitales surgidas después de la participación de los hijos en el proyecto.